Historia de un jefe tóxico

El antecedente

Algún día les contaré como lo perdí todo, bueno no todo afortunadamente, sólo mi patrimonio, pero hoy no vengo a contarles eso. Hoy les platicaré sobre una experiencia laboral que la mayoría ha padecido, muy desagradable, que es tener un jefe tóxico, y no solo eso, las consecuencias que pudieras considerar catastróficas, de alejarte de él, pues normalmente no lo permiten .

En el peor momento de mi negocio, un amigo me buscó para ofrecerme una oportunidad de trabajo en otra ciudad, él dejaba el puesto y me estaba recomendado con el director. Ante mi situación en mi negocio, que ya era insostenible, acudí a la entrevista, dicho sea de paso, en otra ciudad a 1,500 km de distancia. En un inicio hubo buena química con el director y coincidentemente mi perfil se adaptaba a las necesidades que buscaba la empresa. Me mudé de ciudad con toda mi familia para iniciar este nuevo proyecto de vida, donde los primeros 2 años fueron muy buenos, al día de hoy agradezco el haberlo tomado.

Después de 2 años la relación con mi exjefe comenzó a deteriorarse, me manipulaba a través de bonos y aumentos de sueldo, sin embargo la forma en la que trataba a su equipo (dentro de éste yo) no era adecuada, y lo más impresionante es que no te das cuenta que estás siendo manipulado, crees que es normal, pero en realidad no estas desarrollandote, ni mucho menos eres feliz con tu trabajo.

Recuerdo legar a la oficina y realmente amargarme el día sólo con saber que él estaba ahí. No todo era malo en la empresa, mi equipo de trabajo era otra cosa, y al día de hoy me respetan y me aprecian, así como yo a ellos. Mis iguales, hoy por hoy son de mis mejores amigos, así es que en retrospectiva y al final de cuentas salgo ganando, aunque en un principio no lo vi así.

El problema

Me contrataron a una posición de coordinador, y en 3 años me coloqué como subdirector de toda una área, adquirí mucha área de responsabilidad en la empresa y a mi jefe no le agradó del todo, otros directores querían que se me transfiriera a sus respectivas áreas. Mi exjefe es una persona que vino desde abajo para sobresalir, con una gran capacidad técnica, pero grandes oportunidades en cuanto a liderazgo y manejo de equipos. Todo empezó cuando en un lapso de 3 años duplicamos las ventas y el resultado de mi área, por alguna razón que hasta ahora no puedo descifrar, mi exjefe nunca se sintió parte de este logro, al contrario, buscaba como minimizarlo, sin darse cuenta que tenía la gran oportunidad de capitalizarlo, el era el líder de esa área. Comenzó a cuestionarlo todo, le encantaba tener el control y todo tenía que pasar por sus manos, claro que así no funcionan las cosas. El climax fue el día que en una reunión con el CEO dijo en la mesa que no se hacía responsable de las decisiones que tomaran sus subdirectores. Ahí fue cuando pedí hablar con él y expresarle lo que pensaba al respecto y obviamente él no estaba de acuerdo y no le agradó ara nada. Me pidió cambios en mi equipo para contratar gente afín a él y amigos personales; les encargó (Posteriormente lo supe) encontrar mis errores, como todos, pues nadie es perfecto y detectaron que el desperdicio de un material en la producción excedía el límite normal. Para mi satisfacción, tardo cerca de 8 meses en encontrar una falla. Además comenzó una campaña de difamación aludiendo a que yo tenía tratos con ese proveedor, cosa inexistente por supuesto. Pasaron 3 meses más que fueron un verdadero infierno, pero yo seguí ahí por una cuestión, la de limpiar mi nombre. Al final de esos 3 meses que se hicieron auditarías y demás, el resultado es que estaba limpio.

Mi decisión

Siempre lo he dicho: “El día que te levantes sin ganas de ir a tu trabajo, ese día renuncia”. El momento había llegado, me presenté en la oficina de mi exjefe y dije: “Tu no quieres que yo esté aquí, y no estoy a gusto, lo mejor es terminar la relación laboral”. Recuerdo perfectamente, ardió Troya, y literal, me dijo que no era mi decisión si me quedaba o no, eso él tenía que decidirlo junto con el CEO, y éste último no quería que yo saliera (Al día de hoy me tiene buena estima), enfatizo que estaba gritando a los 4 vientos furioso. Solamente le dije con una gran sonrisa, por supuesto que es mi decisión, pues es mi vida.

“El día que te levantes sin ganas de ir a tu trabajo, ese día renuncia”

Ese momento que recuerdo perfectamente estaba sintiéndome lleno de miedo, asustado, inseguro, muy vulnerable, angustiado y salí de su oficina temblando de coraje.

Dos días después fui a recibir mi finiquito, él cual era una burla, pero lo que en mi interior quería era comenzar de nuevo y realizarme. Y aquí no acaba la historia, al contrario se pone más interesante.

Un nuevo comienzo

No tardé mucho en encontrar trabajo y a los 2 meses ya estaba en proceso de integrarme a la empresa líder de mi sector a nivel nacional, que le interesaba abrir una plaza en donde vivo y me ofrecían el puesto de director. LLevé un largo proceso en donde me entrevistaron todo el consejo de administración, con buenos resultados, así que sólo quedaba la última etapa, un estudio socioecnómico y verificar mis referencias. Cómo todo profesional, les hice saber de mi relación con mi exjefe, así que no pidieron referencias con él, sino con los otros directores, quienes hablaron con la verdad y estaba todo listo.

Días antes de presentarme a firmar mi contrato, recibo una llamada de Recursos Humanos para informarme que mi exjefe se había comunicado para decirles que yo era una persona poco honesta. La directora de RRHH, me expone que aunque ya sabían del problema, mi exjefe había pintado un escenario muy desfavorable, pero la decisión no se había tomado aún, y el consejo dictaría la última palabra. En ese momento sentí arder por dentro, un coraje impresionante, mi esposa quería ir a su casa a reclamarle, pero lo tomé con calma, me tranquilicé y analicé la situación. Tarde que temprano iba a pasar eso, me dije, que mejor antes de entrar a la empresa, saben el antecedente y el resto de las referencias son buenas, si la empresa opta por hacerle caso a una persona con el objetivo claro de dañarme, esa empresa no es para mi.

Tardaron 2 semanas en tomar la decisión y optaron por contratarme, recuerdo lo que me dijo el director general, es momento que demuestres que tu exjefe está equivocado. Hoy les digo que llevo 2 años en esta empresa y ese episodio a quedado atrás. En una posición donde me reto todos los días, crezco y aprendo, no me había dado cuenta que estaba en mi zona de comfort y que estaba desperdiciando mi energía. Claro que me costó mucho aprender esto, fueron días complicados, momentos que uno no quiere volver a vivir, pero que te transforman. Aprendí a aceptar, a no guardar rencor y a dejar ir, a desear lo mejor y sobretodo a disfrutar de esta vida.

El rencuentro

Hace unos meses me encontré a mi exjefe en un restaurante, y me evitó, me huyó la mirada. Fue mi momento, fue darle una lección, fue cerrar ese episodio de mi vida. Me acerqué a él, lo saludé muy cordialmente, pregunté por su familia y como estaba, y le deseé lo mejor, mucho éxito y sobretodo que aprendiera de la experiencia. Me despedí como en antaño y salí con una gran sonrisa y sintiéndome orgulloso de quien soy y de quien me estoy convirtiendo.

Si quieres algunos consejos de cómo lidiar con un jefe tóxico visita

https://www.entrepreneur.com/article/324049

Aunque, en mi experiencia, no tienes por qué lidiar con un jefe tóxico, la mejor decisión que pude haber tomado fue la de renunciar, no hay que tenerle miedo a la incertidumbre. Cuando renuncié, mi terapista me hizo hacer una lista de mis fortalezas en estas áreas:

  • Experiencia
  • Preparación académica
  • Respaldo financiero
  • Relaciones Profesionales
  • Espiritualidad
  • Respaldo familiar

Al final me di cuenta del valor y del respaldo que tengo, busquen un lugar donde los valores de la empresa estén alineados a sus valores personales y donde el rumbo sea el mismo, no teman a perder un trabajo, no desperdicien su vida y su esfuerzo haciendo algo que no les gusta, algo que no disfrutan, animo…

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